San Ignacio Sinaloa; marzo 22 del 2022.- La tarea de moler caña es dura. A veces inician a las dos de la mañana, otras al amanecer.
Es el rescate de la tradición pero de forma artesanal que inicio hace unas semanas en la cabecera municipal.
Es la actividad de Ignacio Manjarrez padre e hijo, un socio y dos trabajadores que se encargan de cortar la caña en el mismo predio en el que una yegua camina alrededor de un pozo y hace girar el equipo mecánico para sacar el aguamiel.
En la cima de una loma hicieron el pozo para instalar el equipo rudimentario, al que uno de mete caña tras caña y otro saca el gabazo.
El dulce sale directo a un tubo y lo traslada hacia un gigantesco caso que ya está colocado en el horno.
Son por lo menos tres horas las que duran en el proceso para poder que el recipiente llegue a la medida que se requiere para encender la leña y comenzar la labor de hacer la miel para el piloncillo, o panocha, como se le conoce comúnmente en ese lugar.
Nacho Manjarrez dice que desde hace varios años tenía el plan familiar de rescatar lo que en varias comunidades de ese municipio se inició desde hace varios siglos.
Y fue con otros que se dedican a la molienda con los que consiguió el equipo a que utilizan en las labores.
Al predio que se localiza junto al camino a san Juan, puede llegar en fin de semana cualquier persona para ser testigo de lo que se elabora e incluso participar en los trabajos.
Mientras la yegua,después de su jornada,es llevada a otra área para que libremente descanse con agua y suficiente alimento.