¿Qué sucedió a bordo? ¿Quiénes eran? ¿De dónde venían? Son algunas de las preguntas que se hacen las autoridades costeras japonesas desde hace algo más de un mes. Este es el periodo de tiempo que ha transcurrido desde que empezaron a llegar a las costas niponas unos desvencijados barcos de madera con un cargamento escalofriante de cuerpos descompuestos y, en algunos casos, simplemente esqueletos.

Desde finales de octubre, los guardacostas japoneses han contabilizado un total de doce barcos fantasma, con 22 cadáveres y cinco calaveras, que la marea ha transportado hasta el litoral nipón. Desde entonces, las autoridades marítimas intentan desenredar los enigmas que envuelve a estas embarcaciones y su estremecedora carga.

A la única conjetura verosímil a que han llegado es que estos botes procederían de Corea del Norte. Conclusión alcanzada tras hallar la inscripción “Ejército Popular de Corea” escrita en caracteres coreanos en uno de los tres botes que encontraron el 20 de noviembre frente a la ciudad de Wajima, con diez cuerpos en descomposición en su interior.

La confirmación de esta hipótesis sobre el origen de los barcos llegó cuando encontraron un pedazo de tela que parece ser de la bandera norcoreana en otro bote, según reveló la cadena de televisión pública japonesa NHK.

Pero ya no hay más información disponible. Lo único cierto es que los barcos llevaban mucho tiempo en alta mar y sus ocupantes podrían haber fallecido de inanición o de frío. Los guardacostas nipones estiman que algunos de los cuerpos podrían llevar hasta tres meses muertos, dado el estado de descomposición en que los encontraron. En uno de los botes descubrieron dos cuerpos decapitados y en otro, simplemente seis cráneos, según la prensa local.

La llegada de estos barcos fantasma a las costas japonesas no es, sin embargo, un hecho inusual. En lo que va de año, ya suman 34. Una cifra que eleva a 283 las embarcaciones de este tipo que la guardia costera nipona ha encontrado en los últimos cinco años, si bien nunca ha revelado la cantidad de cuerpos que se encontraron a bordo.

Lo sorprendente del caso actual, sin embargo, es que hayan aparecido tantos botes en un periodo tan corto de tiempo: 12 en tan sólo cinco semanas.

Los investigadores creen que se trata de pescadores que salieron a faenar y se quedaron a la deriva en alta mar. Las redes y los aparejos de pesca hallados en algunos de los barcos confirmarían esta suposición y descartan la posibilidad de que fueran desertores, ya que estos huyen a través de China o adentrándose en aguas de Corea del Sur, pero no navegan hasta Japón.

Especulan, asimismo, con que el alto número de barcos aparecidos podría obedecer a la presión del régimen de Kim Jong Un para aumentar las capturas de peces. Una exigencia provocada por la necesidad de alimentar a la población y de exportar, ya que la pesca es uno de los principales productos que Corea del Norte vende a China y por el que obtiene unos ingresos importantes.

Ello explicaría que en ese afán por complacer al líder se adentraran en alta mar, se extraviaran y se vieran arrastrados por las corrientes marinas, debido a la precariedad de sus embarcaciones. Unos botes de madera viejos, con motores sin la suficiente potencia para contrarrestar la fuerza del mar, ni con sistemas de navegación con GPS para orientarse, indicaron los guardacostas. Una carencia de recursos que deja a los pescadores norcoreanos a merced de las inclemencias del tiempo.

Expertos surcoreanos en materia de pesca auguran, sin embargo, que la llegada a Japón de barcos fantasma, con su siniestra carga, no ha terminado. “Seguirán apareciendo, ya que de octubre a febrero es la temporada clave de pesca en la costa este de Corea y hay muchos barcos en esta zona”, dijo Kim Do Hoon, de la universidad Bukyong de Pusan.

Información: La Vanguardia

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