CIUDAD DE MÉXICO, Mientras el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, habla de deportar a tres millones de ilegales con antecedentes penales,te presentamos una serie de historias de superación y éxito de mexicanos en el vecino país, que, además, marcan tendencia.

Lo que vamos a hacer es tomar a la gente que son criminales y que tienen antecedentes penales, pandilleros, traficantes de droga, probablemente dos millones, podrían ser incluso tres millones, y vamos a echarlos del país o vamos a encarcelarlos”, dijo Trump en entrevista para el programa ’60 minutos’, del canal CBS.

Hace nueve años llegó a Estados Unidos. Riverside, en California, se convirtió en la sede para cumplir sus metas y junto a él estaba su novia, quien estaba embarazada. Así se dio el inicio de la aventura de Jordi Muñoz…
Atrás quedó Tijuana; su paso por Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México; su trabajo en un café Internet del Zócalo; ‘Cocos Locos’, el puesto de marisco que puso en Tijuana; y las veces en que fue rechazado del IPN, donde quería estudiar Aeronaútica. “A mí no me interesaba el Poli, me interesaba la carrera”, señaló a la revista Forbes.
Ya en Riverside se topó ante la falta de empleo. “No había trabajo, todo era muy difícil. Entonces me metí en mi droga: clavarme en la computadora todo el día”.
Entre tecleos y pensamientos, llegó a sus manos Arduino -una plataforma que te permite crear dispositivos-, empezó modificando un helicóptero de control remoto, le adaptó unos acelerómetros, resultado del hackeo a su Nintendo Wii e ingresó a DIYdrones.com su prototipo.
De inmediato llamó la atención de Chris Anderson, el fundador del portal y editor en jefe de Wired, quien le apoyó con 500 dólares para seguir con las innovaciones al aparato presentado.
Jordi necesitaba de unas placas, pero para ello necesitaba de un horno especial, que en el mercado se cotiza en 50 mil dólares, su ingenio le permitió adaptar un tostador de 30 dólares.
Los dispositivos los puso a la venta a través de Internet y llegó a obtener 4 mil dólares mensuales. Llegó la oferta de una empresa para estudiar la Universidad en Suiza, se fue, le pagaban 6 mil 500 dólares al mes, pero al año se aburrió y retornó a Estados Unidos, donde Chris Anderson lo instó a construir un avión robot.
Luego de varios intentos lo logró y ahí surgió al lado de Anderson, 3D Robotics, la fábrica de drones no militares.
Hoy 3D Robotics produce pilotos automáticos para modelos aéreos no tripulados, que le generan alrededor de 20 millones de dólares anuales.

Con información de: http://www.excelsior.com.mx

Commentarios

commentarios