La inauguración de la edición número 30 del Festival Internacional de Danza José Limón en Mazatlán se dio al ritmo de la música del cuerpo con la vertiginosa presentación de “Es medianoche… (variedades nocturnas)”, un trabajo en conjunto de Delfos Danza Contemporánea y   Foco alAire Producciones.

 

En múltiples espacios del Teatro Ángela Peralta, la compañía co-dirigida por Víctor Manuel Ruiz y Claudia Lavista se puso en manos de Marcela Sánchez Mota y Octavio Zeivi, directores de Foco alAire para desatar un carnaval de personajes, voces, gestos y situaciones que pusieron al descubierto el fascinante, ridículo y trágico mundo del espectáculo.

 

La función comenzó en el lobby, con Claudia Lavista como Rebekah del Río con la primera muestra de la “máscara corporal”: la apropiación de la voz, el cuerpo, los gestos y las emociones de los bailarines que, en esta ocasión, volcaron sus facultades físicas e interpretativas hacia los terrenos de la música y el teatro en una noche de vaudeville, carpa, circo, cabaret: arte de altos vuelos alimentado con “show bussines” y entretenimiento basura.

 

Ya instalados en las fauces del TAP, la función se fue desgranando en una galería de personajes que incluyeron a Billy Holiday, Jeanette, Elvis Presley, Pita Amor, Paco Malgesto, Nina Simone, Barbra Streisand, no desde el terreno del playback, sino el de una interpretación absolutamente de los sonidos a través del cuerpo, dando pie a presencias extrañas, histéricas, hilarantes, conmovedoras y monstruosas al ritmo de jazz, boleros, trip-hop, rock, blues, mambo,  ritmos tropicales, entre muchos otros.

 

“Es medianoche…” permitió a los integrantes de DELFOS desbocar su creatividad, no sólo explorar a grandes íconos del entretenimiento mundial, también hubo oportunidad de hacer que los excesos de la cultura del entretenimiento, la basura, los contenidos chuscos y absurdos que desde siempre han saturado a la radio, el cine o la televisión brillaran con una luz novedosa al parodiar entrevistas, comerciales, show de TV, todo cuanto la fábrica de las luces y los reflectores puede producir.

 

El intermedio llegó tras un nuevo cuadro montado en el lobby del  teatro, evocando a Gael García Bernal en su homenaje a Sarita Montiel en “La mala educación” de Pedro Almodóvar para después reanudar los aplausos, gritos y risas con los que el público  alimentó este espectáculo y demostró su apoyo incondicional a DELFOS que en esta ocasión demostró cómo el juego es siempre un potente combustible de la creatividad con vestuarios, una extraña y sorprendente banda sonora y un encomiable trabajo interpretativo que sin duda demostró la versatilidad de estos artistas.  

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