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Enfermero del IMSS les vendía plazas y luegos los mataba

Al enfermero auxiliar del IMSS Jorge Ceballos, vinculado al homicidio de cinco integrantes de una familia en Lomas Universidad, la Fiscalía General del Estado busca acreditarle dos asesinatos más, el de un joven en El Palomar el mes de enero pasado y el de Laura Soto, empleada también del Instituto Mexicano del Seguro Social, victimada en diciembre de 2017 en el exterior de una guardería del organismo.

El móvil que investiga la FGE es la venta de plazas sindicales al interior del IMSS, pues de acuerdo con la investigación, Ceballos ofrecía empleos en el instituto a cambio de dinero, pero al no poder cumplir con los compromisos, optaba por asesinar a sus víctimas.

En el caso del crimen de Daniel Gregorio Romero y su esposa Rita Armendáriz, así como sus hijas Daniela y María y el esposo de ésta última, Ricardo Chávez Pérez, la vinculación con el enfermero del IMSS es por supuesto el ofrecimiento de adelantar a una de sus víctimas en la lista de espera para un trasplante de riñón, para lo cual la familia le había pagado 500 mil pesos, sin embargo, no ha sido suficiente la evidencia para imputarle el múltiple homicidio.

VINCULADO AL ASESINATO DE LAURA SOTO

De acuerdo con allegados a la investigación, Ceballos Almengor aparece como implicado directo en el asesinato de Laura Soto López, el pasado 7 de diciembre de 2017, afuera de la Guardería del IMSS número 1, ubicada en la colonia San Felipe, a donde acudió porque había sido citada por su compañero.

Soto López había pactado un cambio de plaza para tener un mejor ingreso con Ceballos, quien presumía tener la influencia necesaria en el Sindicato del IMSS con la dirigencia actual.

La víctima era asistente clínica de la Unidad de Medicina 2 de Nombre de Dios y conoció a Ceballos cuando se enteró de que un compañero de trabajo, que tenía menos tiempo laborando, había logrado un ascenso que a Soto López le interesaba.

Por ello investigó con su compañero cómo le había hecho y fue que llegó recomendada a conocer a Ceballos, quien le aseguró que podría ayudarle, si le pagaba 35 mil pesos, para repartir “comisiones” en el sindicato y con las áreas necesarias para dicho movimiento administrativo.

A raíz de ello, Laura Soto comentó con algunos interesados en ingresar a laborar al IMSS el contacto que había hecho con esta persona, quien aseguraba tener influencia en el sindicato para la apertura de plazas, aunque la bolsa de trabajo estuviera cerrada y hubiera instrucciones de evitar contrataciones u otros movimientos de personal. Al corroborar otros casos en los que el empleado de la Unidad 58 del IMSS había intervenido, jamás tuvo desconfianza, según los testimonios que aparecen en la investigación de la causa penal 2276/2018 por homicidio calificado, en la que aparece como imputado Jorge Alberto Ceballos Almengor.

De esta forma, a Laura Soto se le acercaron otras personas interesadas, a las cuales contactó con Ceballos, a quien le dieron dinero a cambio de ingresar a laborar al IMSS. Según estimaciones de algunos testimonios que aparecen, a través de la mujer se le habrían entregado al ahora imputado unos 600 mil pesos, a cambio de plazas.

Al no haber resultados pronto, Laura comenzó a presionar a Ceballos para que cumpliera, pero éste se dedicó a “darle largas”, que para la siguiente quincena, la siguiente, la siguiente y nunca llegaba el día.

TRES INTENTOS POR MATARLA

Según la investigación, Laura Soto fue víctima, sin saberlo, de otros tres intentos por matarla por parte de Ceballos Almengor y probablemente un segundo implicado sin identificar.

A raíz de la insistencia de la mujer que dejó un par de hijos en la orfandad, Ceballos la citó en varias ocasiones para ir a la Delegación del IMSS, por la avenida Universidad, donde se realizaría el trámite para el cambio de plaza, pero por una u otra razón se cancelaba el encuentro.

Presumiblemente en esas citas que hacía Ceballos para su trámite de cambio de plazas, en realidad habían sido para asesinarla, antes del 7 de diciembre, pero por quedar en lugares públicos u otros contratiempos, no había logrado cometer el crimen, cuyo móvil sería la molestia que le generaba que lo estuviera presionando para cumpliera los compromisos por los que le habían pagado.

Cuando se concretó el asesinato de la mujer, el modo de operar del delincuente o delincuentes que la mataron, no coincidió con ese tipo de crímenes en la calle que suelen atribuirse al narcomenudeo u otro tipo de delincuencia, por el arma, la forma en que llegó la víctima por su propio pie al lugar y sobre todo, la inexistencia de enemigos o relaciones de riesgo de la mujer.

OTRO ASESINATO EN EL QUE APARECE IMPLICADO

Después de la muerte de Laura Soto, en enero de 2018 en El Palomar fue asesinado Jonathan González Gutiérrez, en otro caso que llamó la atención de los investigadores, debido a que no encuadraba con las características habituales de los múltiples asesinatos que ocurren en la ciudad.

Al comenzar la investigación, por diversos testimonios pudo detectarse que González Gutiérrez intentaba entrar a laborar al IMSS y de hecho había pagado por conseguir una plaza, pero no le resolvían su situación y se encontraba desesperado, pues había una cantidad considerable –alrededor de 80 mil pesos- con el fin de obtener ese trabajo, que se considera bien pagado y con buenas prestaciones, hecho que genera que se trafique o se intente hacerlo con las plazas laborales, según lo que asentaron quienes conocían a esta víctima.

Fue después cuando el nombre de Jorge Ceballos salió a relucir, pues igual que en el caso de Laura Soto, los agentes investigadores estatales lograron ubicar en el tiempo y lugar de los crímenes al empleado del IMSS, además de que se obtuvieron evidencias concretas de la relación con las víctimas, llamadas telefónicas intercambiadas y otros detalles técnicos que podrían considerarse suficientes para acusarlo.

También es señalado por el múltiple asesinato de la familia Romero Armendáriz, del pasado viernes por la noche, sin embargo no existe acusación formal en su contra, pues la autoridad investigadora no ha logrado la suficiente evidencia para tratar de inculparlo ante un juez.

Al acusado se le libró orden de aprehensión por parte de un juez local y extraoficialmente pudo conocerse que fue capturado el pasado domingo por la tarde, en un operativo en Misiones Universidad, en el mismo sector donde residían las últimas víctimas, que de forma oficial no se le han imputado.

EL MODUS OPERANDI: GANAR LA CONFIANZA DE LAS VÍCTIMAS

El caso de Laura Soto, el de Jonathan González y el de la familia Romero Armendáriz son similares en el modus operandi detectado, por ello se ha establecido como parte de la investigación una conexión a través de Ceballos Almengor, lo que no implica que haya actuado solo ni determina el grado de participación, lo que debe demostrarse ante la autoridad judicial.

En el modus operandi resalta principalmente la existencia de un vínculo de confianza entre la persona que cometió el crimen y la víctima, pues ésta no acude forzada al lugar donde será asesinada, no muestra huellas que pudieran evidenciar una pelea entre agresor y agredido y por lo contrario, no se percata del riesgo en el que se encuentra.

Estas son las coincidencias que conectan los casos y que forman parte de la investigación que se ha seguido en torno al detenido la tarde del pasado domingo, pero oficialmente el Ministerio Público Estatal no ha formulado la imputación de todos los crímenes que se mencionan relacionados.

La investigación continúa abierta con el estudio de otros casos y las conexiones que pudieran existir, con el Sindicato del Instituto Mexicano del Seguro Social, cuya directiva fue buscada ayer para conocer su versión de los hechos que implican a uno de sus agremiados, sin obtener respuesta de su parte.

(El Heraldo de Chihuahua)

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