Las morgues de México están saturadas debido al numero de homicidios, que excede sus capacidades, medios nacionales han documentado casos como el de Chilpancingo  y el de Tijuana, donde no cabe un cadáver más.

El Semefo de Tijuana es un edificio de dos pisos, situado sobre el bulevar Fundadores, uno de los más transitados en la ciudad. Frente al sitio una decena de funerarias pasean sus ataúdes y un par de florerías exhiben sus coronas, los empleados salen a cazar clientes entre quienes llegan a buscar a sus muertos.

Los seis refrigeradores donde caben hasta seis cadáveres están abarrotados, la violencia también impactó sus pobres motores. Se calentaron y dejaron de funcionar. “Salen chorros de sangre y sabe qué cosas más”, cuenta uno de los empleados, “más tardamos en limpiar a que salgan más cosas de los refris”,  documentó El Universal.

Desde junio de 2016 los vecinos comenzaron a quejarse de los olores. Los empleados también, el hedor los obligaron a usar diariamente cubrebocas, pero en temporada de calor y con temperaturas que superan los 30 grados nada es suficiente para detener la fetidez.

En la morgue de Chilpancingo, los trabajadores se mueven libremente, el hedor no los perturba. “Usar los tapabocas es más bien sicológico”, dice uno de ellos, aunque el olor a muerte no se despega de la nariz.

Las moscas de vez en cuando se posan sobre el brazo de algún trabajador; no se inmuta y deja que sigan su vuelo.

Pueden pasar un día completo manipulando cuerpos, recogiéndolos de las calles, realizando necropsias, almacenándolos en las cámaras frigoríficas. Muchos, sus días de descanso los pasan en el Semefo. Son pocos y el trabajo es mucho. Este Semefo está saturado, la muerte no le da tregua. En los últimos años Guerrero ha sido el más mortífero del país. Al día se matan en promedio siete personas. Hay días en que la media se rompe: el 6 de julio, por ejemplo, dentro del penal de Acapulco mataron a 28 reos.

Del 2011 a 2016,  han sido asesinadas 12 mil 365 personas en Guerrero, según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

En 2011 ocurrieron 2 mil 158 homicidios dolosos; en 2012, 2 mil 310; en 2013, 2 mil 087; en 2014, mil 514; en 2015, 2 mil 016 y, en 2016, 2 mil 280. Hasta noviembre del año pasado la cifra ya había superado los 2 mil 200 crímenes.

Muchos de estos muertos están en sus tumbas, otros en fosas clandestinas y otros más en las cámaras frigoríficas de los Semefos.

Los espacios están abarrotados, no cabe ni un cuerpo más, muchos de ellos nunca llegan a ser reconocidos por sus familiares.

Vía: El Universal

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