Lloró a gritos como si los policías lo estuvieran torturando, los pateo cuando lo tenían esposado y por todos los medios intentaba evitar que le hicieran una revisión minuciosa.

Y cada vez que le querían tocar en la zona de los pantalones el grito era mucho más fuerte, como si le diera un dolor agudo.

 

Cuando comenzó el berrinche del presunto delincuente, los agentes de seguridad pública de Jalisco, sacaron un celular para grabar a detalle lo que sucedía  con el fin de evitar acusaciones falsas.

Fue entonces que procedieron a tirarlo a piso y comenzó la revisión; en una simple tocada de tropa no había nada, por lo que tuvieron que bajarle el short y en la parte que pensaban que tenía algo oculto lo encontraron.

Cuando metieron la mano a los calzoncillos, en la parte pegada al recto estaba metida una pistola tipo escuadra.

Este nombre fue atrapado en la calle con una bicicleta porque lo notaron sospechoso.

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